Expresión para cuando alguien, normalmente una madre o abuela, te suelta un golpe con la chancleta o amenaza con hacerlo para que espabiles y obedezcas ya. Es el clásico método casero para cortar discusiones, apagar la tele o poner orden en un segundo. Duele más el susto y la vergüenza que la suela, la verdad.
Expresión para cuando alguien te suelta un golpe con la chancla, normalmente una madre o una abuela con puntería de francotiradora. Se usa literal, pero también en plan broma para decir que te van a poner firme o cortarte la tontería de golpe. Duele, humilla un poco y, oye, suele funcionar.
Se dice cuando alguien, normalmente una mamá o una abuela, te lanza la chancla como regaño express y con puntería de francotirador. No siempre pega, pero el susto y la vergüenza te enderezan al instante. Es el castigo clásico de casa, silencioso y efectivo. Y sí, casi siempre viene con un ¡ya estuvo! de fondo.
Se dice cuando alguien suelta un golpe con la chancleta, casi siempre en plan correctivo o de amenaza clásica de madre o padre. En Buenos Aires también se usa en chiste para cortar un berrinche o poner orden al toque, tipo: se acabó la joda. No es literal siempre, a veces es solo el aviso.
Expresión para decir que alguien te suelta un golpe con la chancla, normalmente una madre o una abuela cuando te estás pasando de listo. También se usa en plan broma para hablar de un correctivo rápido que corta la tontería de golpe. En Valencia encaja perfecto en comidas familiares, con la paella de testigo y el respeto volviendo por arte de magia.