Persona que vive pendiente de la vida ajena, siempre buscando el último chisme para soltarlo por ahí. No se le escapa ni el saludo del vecino y le encanta adornar las historias para que suenen más sabrosas. Es ese personaje del grupo que, si se entera de algo, medio barrio lo sabe en cuestión de horas.
Persona que no puede vivir sin el chisme: se mete en la vida ajena, pregunta de más y luego va y lo cuenta como si fuera noticiero. Puede ser en plan cotorreo o bien mala leche, según el tono. En México es súper común decirlo para el que ya se enteró de todo antes de que tú abras WhatsApp.
Persona que vive pendiente del chisme y no puede evitar meterse en la vida ajena. Pregunta, escucha, repite y encima le pone salsa, aunque no le hayan pedido opinión. En Buenos Aires es el clásico que se entera de todo en el edificio, en el laburo o en el barrio. A veces cae simpático, pero cansa rápido.
Se dice de la persona que vive pendiente del cotilleo y va soltando chismes como si fueran noticias de última hora. No es que informe, es que se mete en la vida ajena con una alegría tremenda y luego lo adorna todo para que pique más. En Madrid lo típico es que lo sepa todo el barrio antes que tú.
Se le dice a la persona metiche y bien hocicona que vive pendiente del chisme ajeno y luego lo anda contando como si fuera noticiero. Pregunta, escucha detrás de la puerta y le pone salsa a todo. Puede ser en broma o como reclamo, según el tono. En Culiacán nunca falta uno en la cuadra.
Se le dice a la persona que vive pendiente a los bochinches y no puede ver algo sin ir a contarlo. Pregunta, escucha detrás de la puerta y después lo riega por todo el barrio como si fuera servicio público. En Puerto Rico suena bien de calle y puede ser en broma o con pique, según el tono.
Se dice de la persona cotilla que vive pendiente del salseo y va recogiendo y soltando chismes por el barrio. Suele enterarse de todo antes que nadie, como si tuviera antena parabólica para los rumores. Puede ser con tono de broma o de crítica, según cómo te caiga el personaje.
Se le dice a la persona que vive pendiente del chisme y no puede ver una vaina tranquila sin preguntar qué pasó, con quién y por qué. Anda recogiendo cuentos, los adorna y los suelta como si fueran noticias de última hora. Puede ser en tono de burla o regaño, según la confianza. Y sí, a veces da risa.