Se dice cuando hace un calor fuerte, de esos que te dejan pegado, pero lo sueltas con buena vibra, como celebrando el clima en vez de quejarte. Es un diminutivo cariñoso con ironía: sí, está que arde, pero igual provoca playa, birra fría o una sombra con brisa. Muy de hablar relajado, tipo chamo.
"Chamo, vámonos pa' la playa a pegarnos un chapuzón, que con este calorcito sabroso uno se derrite pero feliz."