Se usa cuando alguien se va de fiesta y se emborracha tan duro que pierde la noción de todo, se desconecta del mundo y nadie sabe bien qué hizo. Es como si hubiera entrado a un túnel oscuro de guaro y locura del que solo sale al otro día todo vuelto nada. Y hay que admitir que la imagen es bastante gráfica.
Se usa cuando alguien empieza a hablar y hablar, se arma un laberinto mental de ideas y al final nadie entiende nada. Es como que la conversación se mete en un túnel oscuro y no encuentra la salida. Muy útil para describir a esa gente que se enreda sola y te arrastra con ella, aunque a veces tenga su gracia.
Se usa cuando alguien se pone a divagar duro, se pierde en sus pensamientos o se va por una tangente que no tiene nada que ver con el tema. Es como que la mente agarra autopista y no vuelve. Muy típico cuando la gente se queda pegada pensando o se pone a filosofar sin que nadie se lo haya pedido, aunque a veces tiene su encanto.