Se usa para hablar de una suerte brutal, de esas que ni tú te la crees. Es cuando algo sale increíblemente bien por pura chiripa y cero habilidad, como si el universo se hubiera tropezado a tu favor. Es muy de comentar entre amigos cuando alguien liga, gana algo o se salva de una cagada monumental.
Se dice cuando algo sale de pura chiripa, como un golpe de suerte inesperado. También vale para ese acierto improvisado que te salva el día sin saber muy bien cómo. No es tanto “ingenio” planificado, es más bien suerte y casualidad con resultado épico. Y sí, da gusto cuando te cae uno.