Descomponerse en una discusión o riña pública soltando al menos tres discursos dignos de un premio Óscar, asegurando quedar como el héroe del día.
Se dice cuando alguien se pone a hacer el show y exagera más que un culebrón: cuenta algo normalito como si fuera una tragedia histórica, buscando atención o quedar como el protagonista del drama. Vale para quejarse, para presumir o para montar numerito. Vamos, que se está luciendo, pero en plan intenso.
En Caracas se dice cuando alguien se está mostrando de más para quedar bien, llamar la atención o ganarse un favor. Puede ser por coqueteo, por lambucio o por puro show, tipo tirar halagos a lo loco para que lo miren bonito. No siempre es malo, pero suele sonar a que estás buscando algo.
Se usa cuando alguien se arregla o se viste con todo lo mejor que tiene para llamar la atención y dejar a todo el mundo loco. No es solo verse bien, es salir a exhibirse, a echar pinta, como si la calle fuera pasarela. A veces se dice con burla cariñosa, porque da risa cómo se esmeran, pero igual uno admira el esfuerzo.