Se usa en Bolivia, casi siempre con sarcasmo, para pinchar a alguien que va de guapo o se cree más lindo de lo que es. Es como decirle presumido, pero en plan burlón y con diminutivo venenoso. Va perfecto cuando alguien se arregla de más, se mira al espejo y se agranda como pavo real.
"Mirá al Pablo peinándose veinte veces y tirándose perfume como loco. Ya pues, bonitillo, apurate que se nos hace tarde para el boliche."