En Veracruz se usa para decir que alguien está poniendo mucha atención a lo que se dice, casi siempre a un chisme sabroso o a una conversación ajena. Es como afinar el oído para no perder detalle de lo que está pasando alrededor. Suena inocente, pero todos sabemos que el chismecito jarocho tiene su encanto inevitable.
Expresión campechana para decir que alguien se pone bien atento a escuchar, sobre todo cuando huele a chisme sabroso o a plática curiosa. Es como afinar la antena para no perder detalle de lo que se está diciendo. Suena inocente, pero todos sabemos que el chismecito entra mejor cuando uno para bien la oreja.
Se usa para decir que alguien pone mucha atención a lo que se está hablando, como afinando la antena para no perderse ni una. Es típica cuando hay cahuín, chisme sabroso o info que uno no debería estar escuchando, pero igual se queda piolita parando la oreja. Y hay que admitir que es una expresión bien gráfica.
Escuchar disimuladamente cuando todos creen que estás desconectado, pero en realidad tu modo 'satélite cotilla' está activado. Ideal para enterarse sin levantar sospechas.
Se usa cuando alguien pone muchísima atención a lo que se está diciendo, sobre todo si huele a chisme sabroso o a secreto jugoso. Es como activar el modo antena parabólica y no perderte ni una sola palabra. La neta, es de esos reflejos automáticos cuando escuchas tu nombre o el del vecino incómodo.
Se usa cuando alguien está poniendo mucha atención a una conversación, sobre todo si no es asunto suyo y anda medio sapo. Es como afinar el oído para cachar el cahuín, ya sea en el metro, en la pega o en la casa. No es tan grave, pero igual tiene ese sabor a copuchento profesional que da un poco de risa.
Se dice cuando alguien se pone bien atento y afina el oído, sobre todo si está tratando de escuchar algo que no era para él. Es como ponerse en modo radar: te hacés el distraído, pero estás pescando cada palabra. Muy de chusma, sí, pero a veces es imposible no parar la oreja.
Se usa cuando alguien empieza a escuchar con mucha atención, casi al chisme profesional, para no perderse ni una palabra. Es como afinar el oído porque algo interesante, raro o jugoso se está diciendo. Suena muy de calle y tiene ese toque de curiosidad metiche que, seamos sinceros, casi todo el mundo tiene.
Se usa cuando alguien se pone bien atento a lo que se está diciendo, casi siempre porque huele a cahuín rico o a secreto sabroso. Es como afinar la antena para no perderse ni una palabra. No es solo escuchar, es escuchar con ganas, con malicia buena y con curiosidad chismosa.
Significa estar muy atento a lo que se dice, afinar el oído para no perderse ningún chisme ni detalle sabroso de la conversación. Es como activar el modo espía del salseo cuando algo interesante se está cocinando cerca. Se usa mucho cuando uno se hace el loco, pero en realidad está escuchando todo clarito.