Dormir un rato corto, una mini siesta para recargar pilas sin meterse en un sueño profundo.

"Quillo, estoy reventao; después del puchero me voy a echar una cabezadita en el sofá y luego ya si eso vemos qué hacemos."

Se dice cuando te pegas una siesta corta, de esas de cinco o veinte minutos, normalmente sin planearlo. Te sientas un momento, pones la tele o te tumbas y, cuando te das cuenta, se te ha ido el santo al cielo. Es suave, cotidiano y muy de andar por casa. Mano de santo.

"Me senté a ver el partido un segundo y, entre el calor y el sofá, me eché una cabezadita. Me desperté con el mando clavado y el Valencia ya iba perdiendo."

Desconectar del mundo mientras pretendes estudiar, optimizando el poder del libro como alfombrilla para el ratón cerebral.

"Lucas decidió repasar apuntes, pero cinco minutos después estaba echando una cabezadita sobre matemáticas que seguramente resolvió en sus sueños."

Se dice cuando te echas una siesta corta, de esas de 10 o 20 minutos, normalmente porque vas reventado y necesitas recargar. Es el típico plan de sofá, metro o escritorio, con la excusa de que solo cierras los ojos un momento. Spoiler: a veces te pasas y te despiertas desubicado.

"Iba a estudiar en la biblio, pero me dio el bajón y me eché una cabezadita en la mesa. Me desperté con la marca del cuaderno en la cara y cero dignidad."

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