Expresión para decir que toca trabajar duro, meterle ganas y aguantar jornada pesada, casi como bestia de carga pero con buen humor. Se usa cuando viene día largo en la finca, en la construcción o en cualquier brete cansado. No es fino, pero es muy gráfico y la verdad es que describe perfecto esos días matadores.
Expresión de toda la vida para decir que toca currar duro, partirse la espalda y sudar la gota gorda. Vamos, ponerse a trabajar en serio, normalmente en curros físicos o cuando hay mucha faena. No tiene nada de ponerse camisetas, aunque después de Navidad también vendría bien doblarlo un poco, la verdad.
Se dice cuando toca currar de verdad, de esos días en los que te dejas la espalda y no paras ni para respirar. Es una forma muy castiza de hablar de trabajar duro, normalmente con un puntito de queja o resignación. No va solo de la resaca, pero después de una noche larga entra que ni pintado.
Se dice cuando toca currar a saco, pringar de verdad y dejarse la espalda para sacar algo adelante. Va de esfuerzo físico o mental, de esos días en los que no hay glamour y solo queda tirar de constancia. Suena un poco a curro de toda la vida, y por eso tiene ese puntito contundente.