Se usa cuando algo encaja perfecto, como si lo hubieran hecho justo para esa persona. Puede ser ropa, una decisión, un papel en una obra o hasta una pareja. Es como decir que le viene al pelo, que no sobra ni falta nada. Y la verdad, cuando algo queda así, da gustico verlo.
Se dice cuando alguien queda fatal, en ridículo o haciendo el payaso delante de la peña. Vamos, que intentó lucirse y le salió el tiro por la culata. En Canarias se suelta mucho para rematar una metida de pata pública, de esas que te dejan con ganas de desaparecer y cambiarte de isla.
Se usa para decir que alguien quedó fatal, en ridículo o como un boludo después de mandar una cagada, decir algo sin sentido o hacer el papelón del año. Es como quedar como un salame, pero con la imagen absurda del zapato, que no piensa ni habla. Ideal para rematar una metida de pata con humor.
Se dice cuando alguien intenta lucirse o quedar bien y le sale el tiro por la culata, quedando en ridículo delante de todos. Es como hacer el oso, pero con ese toque de vergüenza ajena que se siente hasta en la nuca. Muy útil para resumir un papelón en una sola frase.
Se dice cuando alguien queda fatal, hace el ridículo o se marca un numerito y termina siendo el meme del grupo. Vamos, que en vez de lucirse, se hunde. Se usa mucho para comentar metidas de pata en público, ligues fallidos o chistes que no hacen gracia. Duele verlo, pero tiene su puntito.
Se dice cuando alguien queda fatal, hace el ridículo o sale escaldado intentando lucirse. Vamos, que te sale la jugada regulera y te quedas con cara de tonto delante de todo el mundo. Muy de soltarlo después de un fail público, de esos que luego te persiguen en el grupo de WhatsApp.
Se dice cuando alguien queda fatal en una situación, desentona muchísimo o hace el ridículo sin querer. Vamos, que no pega ni con cola y se nota a kilómetros. En Valencia se suelta con retranca cuando alguien intenta ir de algo que no es y la escena da un poquito de vergüenza ajena, pero también risa.