Se dice cuando vas como en piloto automático, con la cabeza en otra galaxia y cero atención a lo que pasa alrededor. Estás presente, pero mentalmente apagado, como si te hubieran bajado el brillo. No es estar triste necesariamente, más bien ido, empanado y medio zombie. Muy útil para describir días de resaca o de sueño mortal.
En Caracas se dice cuando estás escondiéndote o pasando desapercibido a propósito, normalmente para que no te vean, no te reconozcan o no te caigan encima con un reclamo. Es como ir en modo fantasma por la calle, bajito y sin hacer bulla. Se usa mucho con deudas, chismes o gente intensa. Y sí, suena a misión secreta.