Se usa para hablar de una mujer que impone respeto, con porte, seguridad y un estilazo que se nota desde que cruza la puerta. No es solo que esté arreglada, es que trae actitud de jefa, de doña importante. A veces se dice con admiración y un poquito de envidia, porque la neta sí se rifa.
Forma medio irónica y cariñosa de hablar de una mina que se hace la importante, con mucha pose y aires de elegancia, aunque a veces no tenga con qué bancarla. Es como decirle doña fina pero con guiño porteño, un poco de burla y un poco de respeto, según el tono y la confianza.