¡Arsa!
Interjección muy flamenca que se suelta para animar, celebrar o darle gasolina al arte de alguien, sobre todo en el cante, el baile o la guitarra. Es como decir venga ahí o ole pero con más compás y orgullo andaluz. Suena a palmas, jaleo y fiesta, y hay que admitir que contagia buen rollo al momento.
"En Andalucía, ser un jartible significa ser una persona pesada, insistente o cansina, que no se cansa de insistir y hablar de un tema o molestar. Por ejemplo, mi primo es un jartible de cuidado. Cuando se le mete una idea en la cabeza, puede pasarse el día entero insistiendo con el mismo tema, hasta que consigue que todo el mundo le haga caso."
Jartible
Persona pesadísima y cansina que no para de repetir lo mismo, de insistir o de dar la murga hasta sacar de quicio a cualquiera. En Andalucía un jartible es el plasta de manual: el que te harta de tanto darle a la lengua, el niño que pregunta mil veces o el conocido tan cargante que cansa con solo aparecer. La palabra viene de hartar, y deja clarísimo que la persona en cuestión harta de verdad.
Mi arma
Expresión muy típica y cariñosa del habla andaluza, viene de mi alma pero con el acento que cambia la l por r y suena mi arma. Se usa para hablar con mucho cariño a alguien, como decir corazón o vida. Nada que ver con pistolas ni movidas chungas, aunque el juego de palabras tiene su gracia.
"Pisha, ¿tienes un talento especial para complicar las cosas más simples? Te preguntan qué hora es, y acabas contando cómo estuvo el tráfico, qué desayunaste, a quién te encontraste por el camino, y al final nadie sabe qué hora era."
Pisha
Clásico vocativo gaditano para llamar a un colega, compi o cualquier nota por la calle. Es muy de Cádiz y alrededores, y aunque se usa sobre todo entre tíos, también se le puede soltar a cualquiera con confianza. Sirve para saludar, llamar la atención o meterle flow a la frase. Y hay que admitir que suena de lujo.
"En Andalucía, qué salao eres significa que alguien es muy gracioso, simpático o que tiene mucho encanto al hablar o comportarse. Por ejemplo, ¡qué salao eres! Siempre tiene una ocurrencia que me hace reír aunque esté de mal día y es que contigo ni manera, no hay manera de estar serio."
Salao
Se usa para hablar con cariño de alguien que tiene mucha gracia natural, que cae bien sin esforzarse y tiene un puntito pícaro. Es como decir que la persona es simpática, graciosa y con un encanto especial que engancha. A veces también se usa medio en broma cuando alguien la lía pero te hace reír igual, y hay que admitir que tiene su encanto.
"Chacho es como un muchacho, por ejemplo, yo Chacho, ¿dónde vas? En chancla el tipo ha subido a la montaña, o viene descalzo o viene con zapatos buenos, pero con chancla"
Chacho
En Cantabria se usa chacho para llamar la atención de alguien o soltar una exclamación de sorpresa, enfado o incredulidad. Es como un oye, tío o vaya, pero con sabor cántabro de barra de bar y banco de plaza. Sirve tanto para vacilar a un colega como para flipar con algo que no te esperabas nada de nada.
Chachi
Se usa para decir que algo está muy bien, que mola un montón o que es bastante guay. Es de esas palabras que suenan a buen rollo instantáneo y a barrio de toda la vida. Puedes decir que una persona es chachi, un plan es chachi o incluso que el día te ha salido chachi del todo.
"Cabrón significa cuando a una persona le son infiel, por ejemplo, Erda mijo, te están metiendo una cabronera a ti, eres un cabrón, te lo digo de verdad, verdad, parale bola la cosa."
Cabrón
Es un comodín bien mexicano: entre cuates puede ser saludo cariñoso o de puro cotorreo, pero dicho con coraje es insulto pesado. También sirve pa decir que alguien es bien listo, bien malo o que algo está difícil: está cabrón. Viene de la idea de cornudo, así que ojo con soltarlo con desconocidos: pica.