En Bolívar se dice cuando te vas a pegar una dormidita corta pero sabrosa, de esas que caen donde sea: en el sofá, en la hamaca o hasta en una silla plástica. Es una siesta express para recargar batería, sobre todo con ese calorón que te tumba. Y sí, a veces te despiertas peor, pero valió la pena.

"Pana, después del pabellón me lanzo un jetazo en la hamaca, porque anoche me quedé pegado viendo la novela y hoy ando vuelto nada."

Se dice cuando te quedas dormido de golpe y bien profundo, normalmente después de comer o en plena tarde, como si te hubieran apagado el switch. Es ese sueño sabroso que te deja con cara de paz y cero ganas de pararte. En Venezuela se oye bastante, y en Cojedes lo sueltan sin pena.

"Chamo, me metí ese pabellón y me fui a echar un jetazo en el chinchorro, cuando abrí los ojos ya eran las cinco y tenía el celular en 2%."

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