En Bolívar se dice cuando te vas a pegar una dormidita corta pero sabrosa, de esas que caen donde sea: en el sofá, en la hamaca o hasta en una silla plástica. Es una siesta express para recargar batería, sobre todo con ese calorón que te tumba. Y sí, a veces te despiertas peor, pero valió la pena.
Se dice cuando te quedas dormido de golpe y bien profundo, normalmente después de comer o en plena tarde, como si te hubieran apagado el switch. Es ese sueño sabroso que te deja con cara de paz y cero ganas de pararte. En Venezuela se oye bastante, y en Cojedes lo sueltan sin pena.