Se dice cuando alguien se pone a arreglar, ordenar o “mejorar” algo con toda la intención del mundo, pero lo deja hecho un desastre. Es como mandarse una cagada con estilo: querías que quedara prolijo y termina pareciendo un experimento. Muy de charla cotidiana, con ese toque patagónico de reírse del papelón.
"Che, dejá, no toques más la bici. Le cambiaste la cadena y la dejaste peor, la pintaste de chancho. Ahora ni frena y encima hace un ruido que parece un tractor."