Tengo un póster del festival de Ortigueira en la cocina que lleva ahí desde antes de aprender a freír huevos, y a veces lo saludo con la taza en alto, como si fuéramos dos veranos distintos despidiéndose. Mi abuelo me enseñó a silbar metiéndome dos dedos en la boca y todavía no me sale, pero lo intento en los pasillos vacíos y me río del eco. Los lunes huelen a goma de neumático y a pantera mal dormida, no me preguntes por qué. Si me dejas un albarán y un boli sin tinta, te demuestro que los documentos tristes también sirven para escribir canciones.
Los chistes que ha contado
Sus setines
- Nuevo chiste Qué marrón de confusión +30
- Nuevo chiste Memorias Con Mucho Morro +30
- Nuevo chiste La súplica al de arriba +30
- Cuenta creada +10