Se usa cuando alguien se pone las pilas y le mete toda la pasión, energía y hasta coraje a algo. Es como decir que ya te prendiste y vas con todo, sin andar de tibio ni de flojo. Muy de cuando hay prisa, presión o simplemente ganas de lucirse, y la neta suena bien intenso.
Se dice de alguien que está liándola a propósito, metiendo cizaña o echando más leña al incendio para que todo se desmadre. Vamos, que en vez de calmar el ambiente, lo calienta y lo vuelve un caos. Muy de cuando hay bronca, salseo o drama y aparece el típico que disfruta viendo arder el patio.
Se dice cuando alguien se pone a discutir con una intensidad tremenda, como si estuviera tirando fuego por la boca. Va para debates picantes, sobre todo de fútbol, política o cualquier pavada que se vuelve guerra santa. Implica calentura, chispas y cero filtro. No es que prenda fuego de verdad, pero a veces dan ganas de tirarles un balde.
Se dice cuando alguien se pasa tres pueblos con el picante o con el aliño, como si quisiera demostrar algo, y al final la comida pica más que sabe. También vale para cualquier cosa que alguien “carga” demasiado y la lía. En Sevilla suena a exageración con arte, y suele venir con lagrimones y abanico.