Molestar o fastidiar a alguien de manera insistente.
Es una manera castiza de decir que alguien está siendo molesto o insistente. Vamos, cuando te incordian tanto que tu paciencia se esfuma como churros en domingo.
Se dice cuando alguien es un plomo, súper insistente o está todo el rato molestando con lo mismo. ¡Pesado, aléjate ya!
Expresión para cuando alguien insiste tanto, habla sin parar o molesta de forma pesada que ya te tiene chato. Es como un ruido de fondo que no se apaga nunca y te taladra la cabeza. Se usa para marcar límite y decir basta, aunque a veces también se dice con cariño, según el tono y la confianza.
Se dice cuando alguien está dando la tabarra, molestando o insistiendo pesado con un tema, una petición o una historia que ya cansa. No tiene por qué ser entre colegas ni con teorías locas, vale para cualquier situación. En Sevilla te lo sueltan con arte cuando ya estás saturado y quieres paz.
Se dice cuando alguien está molestando, dando la tabarra o incordiando sin parar. Puede ser con quejas, preguntas pesadas, bromas repetidas o montando numerito. No va de cantar borracho en concreto, aunque también puede encajar si estás fastidiando al personal. Es de las típicas que sueltas cuando ya no puedes más.
Se dice cuando alguien te está molestando o dando la brasa sin parar: insistiendo, pidiendo, interrumpiendo o poniéndose pesado con cualquier tema. Es de las de toda la vida y vale para amigos, familia o curro. No es un insulto gordo, pero deja claro que ya te tienen frito. Y sí, se usa muchísimo.
Se dice cuando alguien te está molestando, insistiendo o dando la brasa sin parar, ya sea con preguntas, quejas o el mismo tema una y otra vez. Vamos, que no te deja en paz y te saca de quicio. Es bastante común en toda España, no solo en Zaragoza, y se usa en plan cotidiano.
Se dice cuando alguien te está molestando o incordiando sin parar, normalmente con quejas, preguntas pesadas o historias repetidas que no le importan a nadie. Es ese tipo de persona que no pilla la indirecta y sigue, sigue y sigue. Muy de diario, y cuando te lo hacen, dan ganas de desaparecer un rato.
Se dice cuando alguien está molestando, incordiando o dando la brasa, normalmente con algo repetitivo: preguntas, quejas, mensajes, ruiditos o insistencia pesada. Es de las típicas para soltarle a alguien un “ya, ya” con cara de paciencia. No es súper insulto, pero deja claro que te está sacando de quicio.
Se usa cuando alguien está dando la tabarra, molestando o insistiendo pesado con algo, ya sea con preguntas, quejas o historias que no vienen a cuento. Vamos, que no te deja en paz ni un minuto y te tiene frito. Es bastante común en todo el español, pero en Canarias también se suelta mucho.
Se dice cuando alguien está de pesado, molestando o insistiendo con algo hasta que te saca de quicio. Vamos, que no te deja en paz ni un segundo. Vale para amigos, familia o el compa que no capta indirectas. No es súper grosera, pero sí lleva ese tonito de ya párale, ¿no?