Dar la lata
Es una manera castiza de decir que alguien está siendo molesto o insistente. Vamos, cuando te incordian tanto que tu paciencia se esfuma como churros en domingo.
Chavalín
Forma cariñosa o un poco sarcástica de referirse a un chaval joven, el típico aprendiz que todavía tiene muchas aventuras por vivir.
Cerdaco
Apodo cariñoso y desenfadado para referirse a una persona que vive la vida sin preocuparse demasiado por las apariencias o los buenos modales. Suele usarse entre amigos para echar unas risas.
Irse de jaras
Expresión muy castiza de Madrid para hablar de salir a tomar cañas, vinos y tapas con la peña, normalmente sin mirar el reloj y alargando la noche más de la cuenta. Es como decir que te vas de juerga tranquila pero que se puede liar parda. Suena a barrio, a terraza y a risas hasta tarde, que siempre entra bien.
Liarla parda
Expresión muy castiza para decir que alguien ha montado un follón importante, ha complicado algo sencillo o ha provocado un pequeño desastre que se va de madre. Se usa cuando una situación normal acaba convertida en culebrón por culpa de alguien que se viene arriba. Y hay que admitir que, bien usada, tiene bastante gracia.
fiestar
Verbo madrileño que significa salir de juerga, moviéndose entre distintos bares o discotecas como un verdadero profesional de la noche loca.
Estar como un cencerro
Se usa para decir que alguien está muy loco o se comporta de forma rarísima, como si se le hubiera ido la olla del todo. Es un clásico del castellano castizo, muy de comentar al colega que hace cosas sin sentido. No es técnico ni nada, pero oye, describe bastante bien a la peña que va por la vida desatada.
Fresquete
Forma coloquial para decir que hace fresquito, que no es un frío polar pero tampoco vas en manga corta tan tranquilo. Es ese punto en el que te haces el duro, sales sin abrigo y a los diez minutos estás arrepentidísimo. Muy de Madrid en entretiempo, y la verdad es que suena bastante simpática.
Flipe
Se usa para decir que algo es tan increíble, loco o sorprendente que te deja con la boca abierta y el cerebro dando volteretas. Puede ser bueno o malo, pero casi siempre va en plan positivo, como cuando algo te vuela la cabeza. Es muy de colegas madrileños flipados, y hay que admitir que suena bastante contundente.
Masa
En Madrid se usa para hablar de un montón de gente junta, apelotonada, como un bloque humano que lo ocupa todo. Puede sonar un poco despersonalizado, como si fueran solo bulto, pero también transmite fuerza colectiva y ambiente de jaleo. Vamos, que cuando hay masa sabes que aquello está petado y que algo gordo se cuece.
Ir hecho un cromo
Se dice cuando alguien va vestido de forma muy llamativa, hortera o recargada, con colores chillones y prendas que no pegan ni con cola. La idea es que parece un dibujo exagerado, como de estampita antigua o anuncio cutre. A veces da risa, a veces da pena, pero desde luego discreto no es.
Decorar la cueva
Expresión que se usa para hablar de montar bien una fiesta en casa, como si estuvieras tuneando tu guarida para un botellón fino. Es preparar el salón con luces, música, bebida, picoteo y todo el tinglao para que la peña entre y diga que aquello parece un after. Y oye, cuando se decora bien la cueva, la noche promete.
Vete a freír espárragos
Expresión clásica para mandar a alguien a paseo cuando está dando la lata, pero sin llegar al insulto gordo. Es como decir que se aparte un rato y te deje en paz, con ese puntito de mala leche juguetona muy castiza. Suena menos bruto que otras formas de echar a alguien, aunque el mensaje va clarito.
Tener maíz en el tarro
Se usa para decir que alguien está un poco pirado, que no rige del todo o que le faltan un par de tornillos. Es como decir que la cabeza no le funciona muy bien y que vive en su propio mundo raro. No es súper ofensivo, pero tampoco es un piropo, aunque hay que admitir que suena bastante gracioso.
Ser un tarifa
Se refiere a alguien que va lento o está algo despistado, como si estuviera en otro mundo. La velocidad no es su fuerte, todo le cuesta mil años.
Estar todavía a las uvas
Se usa para decir que alguien va con retraso mentalmente, que sigue en modo vacaciones y no se entera bien de lo que pasa a su alrededor. Es como ir desfasado respecto al resto, medio dormido o empanado. Muy típica cuando vuelves de un puente largo y tu cerebro aún está en la playa, cosa que pasa más de lo que admitimos.
Estar tocho
Dícese del morlaco que se pasa tanto en el gym que parece un armario empotrado, ya sabes, cuadrado y almohadillado.
Estar de traca
Cuando algo o alguien es súper impresionante, pero también un poco loco. Como una fiesta que lo peta, pero con el riesgo de liarse pardísima.
Estar de estadio
Decir que alguien está de estadio en Madrid es una forma muy castiza de decir que está a tope de emoción, como si estuviera viviendo una final de Champions en el Bernabéu. Se usa cuando la peña se viene arribísima, grita, salta y se mete tanto en el momento que parece que está en un estadio lleno. Y oye, tiene su punto.
Jarrón
En el habla madrileña se llama jarrón a la persona que está presente pero no pinta nada, como un florero humano que solo ocupa sitio. Puede ser en el curro, en una fiesta o en cualquier plan donde está por compromiso y no aporta ni conversación ni ayuda. Es un poco cruel, pero hay que admitir que a veces describe a gente muy bien.
Pirarse el canelo
Expresión muy castiza de Madrid que se usa para decir que alguien se larga de un sitio, normalmente sin avisar y con bastante poca ceremonia. Es como hacer la bomba de humo cuando la cosa está sosa, rara o ya no apetece nada seguir ahí. Suena graciosa, un poco viejuna, pero sigue teniendo su encanto cañí.
Chapurrear
En Madrid se usa para cuando hablas un idioma a medias, con cuatro palabras mal puestas, pero con un desparpajo que ni el C1. Es ese momento en el que mezclas español, inglés, gestos y fe absoluta en que te van a entender. No es hablar bien, es sobrevivir lingüísticamente, y oye, a veces hasta funciona.
Darle al grande
Se usa para hablar de salir de fiesta a lo bestia, con ganas de liarla y sin mirar mucho el reloj ni la cartera. Es cuando decides que esa noche va a ser legendaria, aunque al día siguiente te arrepientas un poco. Muy de colegas que se calientan por WhatsApp y acaban cerrando el garito.
Darse un rayo
Expresión madrileña para decir que alguien sale corriendo a toda leche, tan rápido que parece que deja chispas por donde pasa. Se usa cuando alguien pega un sprint épico para pillar el bus, escapar de un marrón o llegar a tiempo a algo. Y oye, suena a superhéroe de barrio, que siempre suma puntos.
Ir a pastar
Se usa para decir que alguien se va por ahí a desconectar, vaguear o hacer el cabra sin preocuparse mucho por las responsabilidades. Puede ser irse de fiesta, de escapada o simplemente desaparecer del mapa un rato. La imagen es como la de las vacas en el campo, a su bola, y la verdad es que la metáfora tiene su gracia.
Ser un perchas
Se usa para hablar de alguien muy delgado, tan flaco que parece un perchero con patas. Es de esas expresiones de barrio que suenan un poco cabronas pero se dicen con cariño entre colegas. Vamos, que al notas le pones una chaqueta encima y ni se queja porque casi ni ocupa espacio.
Mazo de
Expresión muy típica de Madrid para decir que algo es mucho o muy intenso, como cuando algo se te va de las manos. Se usa sobre todo entre colegas jóvenes para exagerar, en plan mazo de frío, mazo de hambre o mazo de peña. Es de esas expresiones que te delatan de madrileño al segundo, y la verdad es que tiene su encanto.
Chocarse con un pijo
Se usa cuando te cruzas con alguien muy pijo, de estos que van planchados hasta las cejas, con ropa de marca y actitud de anuncio. No hace falta que haya choque literal, es más bien encontrarte de frente con un espécimen de postureo máximo. Y oye, a veces es como ver un documental de fauna urbana.
Estar prestado
Usado para describir a alguien que está tan despistado y perdido que parece que está de visita en su propia vida. ¡Vamos, que no se entera de ná!
Pedir peras al olmo
Se usa cuando alguien espera algo totalmente imposible o muy poco realista, como confiar en que el colega más desastre llegue puntual o que tu jefe te suba el sueldo sin motivo. Viene de la idea de pedirle a un olmo que dé peras, algo que no va a pasar ni de coña. Es una expresión muy castiza y bastante gráfica.