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Qué significa

Se usa cuando alguien espera algo totalmente imposible o muy poco realista, como confiar en que el colega más desastre llegue puntual o que tu jefe te suba el sueldo sin motivo. Viene de la idea de pedirle a un olmo que dé peras, algo que no va a pasar ni de coña. Es una expresión muy castiza y bastante gráfica.

Ejemplos de uso

"¿De verdad piensas que Juanito va a estudiar un domingo por la tarde con resaca? Estás pidiendo peras al olmo, tronco, ese ya ha fichado con el sofá para todo el día."
"Si esperas que te devuelva la pasta sin recordárselo veinte veces, le estás pidiendo peras al olmo."
"Querer que arreglen esa chapuza en cinco minutos es pedir peras al olmo, hija, si eso está cogido con saliva."
Tono
Irónico Humorístico
Dónde se dice

De dónde viene

Es un refrán viejo del castellano y lleva siglos rodando por la lengua popular. La gracia está en lo obvio del disparate: el olmo no da peras, así que pedirselas es esperar lo imposible. Ya aparece documentado en tradición paremiológica antigua y quedó como forma castiza de bajarle los humos a una expectativa absurda.

Otras formas de decirlo

Editores de este término

Un segundo: confírmanos que eres una persona