En República Dominicana se le dice así al lambón de manual: el que vive echando flores y halagando a alguien de forma exagerada para caerle bien, sacar un favor o ganarse un chance. Es adulación interesada, no cariño. Vamos, el típico que te dice “jefe, usted es una eminencia” y ni se sonroja.
Se le dice al que vive de adular y hacerle la barba a alguien, casi siempre a un jefe o a alguien con poder, para sacar ventaja. Es el típico lambiscón que te suelta halagos a lo loco y se arrima donde le conviene. Suena bien catracho y tiene ese toque de burla que lo deja retratado.