Estar en novela
Se dice cuando alguien anda metido en un drama o chisme tan exagerado que parece una telenovela, con lágrimas, gritos y poses de protagonista. Sirve para burlarse un poquito de la intensidad ajena o para admitir que uno mismo se armó un rollo innecesario. Muy de aquí, porque en Venezuela lo novelero se nos da naturalito.
¡Aceitazo!
En Mérida se usa para decir que alguien hizo una jugada tan perfecta que parece de película, como si se hubiera resbalado en aceite pero hubiera caído de pie y con estilo. Es una acción brillante, inesperada y muy efectiva, que deja a todo el mundo loco pensando cómo demonios le salió tan bien. Y la verdad, da gustico verlo.
Corto de cobija
Se usa para decir que alguien no es muy avispado, como que no le llega la señal completa o le faltan dos dedos de frente. No es súper ofensivo, pero sí es medio burlón, típico comentario entre panas cuando uno hace una burrada épica. Y hay que admitir que la imagen de la cobija corta tiene su gracia.
Huelepega
En Venezuela se usa para hablar del típico personaje que siempre cae donde hay comida, bebida o algún beneficio gratis. No necesariamente es mala gente, pero se nota que va por interés y se pega a cualquier plan donde pueda sacar algo. Es como el parásito de las rumbas y los favores, y hay que admitir que a veces hace gracia.
Chucho
Apodo muy común y cariñoso para quienes se llaman Jesús, usado en el día a día entre panas y familia. En muchos sitios también significa perro, así que a veces las frases quedan ambiguas y dan risa. Todo depende del tono y del contexto, pero la confusión suele ser parte del chiste y del vacile.
Abrir candungo
Se usa cuando alguien se suelta a hablar sin freno y empieza a largar historias, chismes y detalles que nadie pidió. Es como destapar un barril de palabras que no se vuelve a cerrar. Muy de panas que se emocionan contando anécdotas de carretera, y hay que admitir que a veces es un show gratis.
Directo pa'llá
Se usa cuando alguien va sin rodeos a un sitio o a hacer algo, sin pensarlo mucho ni dar tantas vueltas. Es como decir que vas de una vez, con decisión y con ganas. En Mérida suena muy de la calle, muy de panas apurados que igual se toman su tiempo para el cafecito.
Armar la recocha
Expresión muy usada cuando se va a montar un desorden sabroso con los panas, lleno de risas, chistes internos y cero formalidad. Es como anunciar que se viene una reunión donde nadie va a estar quieto y todo puede terminar en anécdota legendaria. No siempre es fiesta grande, pero sí es caos divertido, y la verdad es que provoca.
escribibiri
Forma juguetona y coloquial para decir que alguien está escribiendo sin parar, dándole duro al teclado o al cuaderno como si no hubiera mañana. Suena a cantadito y exagera la acción, como cuando uno entra en modo inspiración loca y ni se acuerda de parpadear. Y hay que admitir que la palabrita tiene su encanto.
Andar caído del piano
Se usa para decir que alguien está súper relajado o desconectado de un problema que claramente debería preocuparle. Es como si el mundo se estuviera quemando y la persona estuviera en otra, chill, sin enterarse o sin darle importancia. Suena musical y todo, pero a veces da rabia ver a alguien tan caído del piano, la verdad.
Tener vida de marquesito
Se dice con envidia sana o con pullita para hablar de alguien que vive a cuerpo de rey: sin apuros, con gusticos, paseando, comiendo rico y sin matarse trabajando. Vamos, que parece que le pagan por existir. En Mérida suena bien criollo y sirve para echarle broma al pana que siempre anda relajado.
Salado
En Mérida decir que alguien está salado es como afirmar que la mala suerte lo tiene fichado y no lo suelta ni a palos. Todo le sale torcido, se le dañan los planes, pierde apuestas y hasta el bus se le va en la cara. Es medio cruel, pero hay que admitir que a veces la etiqueta le queda perfecta.
Andar yuca
En Mérida se dice cuando andas con una flojera brava, sin energía y con cero ganas de hacer nada. Es como estar en modo batería baja, arrastrando los pies y buscando cualquier excusa para no moverte. No es que estés enfermo, es pura pereza sabrosa. Y sí, a veces provoca quedarse así.
Estar bañao
Se dice cuando alguien queda empapado, chorreando agua, ya sea por un palo de lluvia, un manguerazo o porque te agarró el aguacero sin paraguas. Es la forma bien coloquial de decir estar mojado, pero con sabor venezolano. Suele soltarse en plan vacilón, porque nadie se salva del chaparrón.
Huevón
En Mérida huevón no siempre es insulto, muchas veces es cariño. Se usa para hablar del pana de confianza, ese al que le sueltas el chisme más oscuro y sabes que no va a soltar ni media. Es como decir que es muy cercano y leal. Eso sí, dicho con tono pesado sí puede sonar medio ofensivo.
Amarrar el gallito
Dicho bien merideño para decir que te toca aguantarte las ganas de orinar, o sea, no ir al baño todavía aunque ya estés que explotas. Se suelta mucho entre panas cuando vas en carretera, en una cola eterna o en plena rumba y no hay baño cerca. Suena chistoso, pero describe el sufrimiento perfecto.
Estar a la mitad del corito
Expresión merideña que se usa cuando alguien está a medias en algo, ni muy comprometido ni muy ausente. Es como estar en el plan pero sin entregarse del todo, medio estudiando y medio rumbeando. Parecido a ni chicha ni limonada, pero con sabor universitario andino, y la verdad es que suena bastante sabroso.
Achocopar
En Mérida se usa achocopar para decir que alguien se queda frío, pasmado o medio paralizado por una sorpresa o un susto inesperado. Es ese momento en que el cerebro hace cortocircuito y uno se queda como estatua, sin saber si reír, correr o fingir que nada pasó. Y la verdad, la palabra suena tan rara que ya da risa sola.
Andar como una planta de mango
Se le dice a alguien que anda con una pachorra brutal, como si el cuerpo le pesara una tonelada. Va lento, reacciona tarde y hace todo sin apuro, tipo cámara lenta. Es una forma bien venezolana de llamarte flojo sin decirlo tan directo. Y sí, da risa porque la imagen es perfecta.
Escuelita
En Mérida se usa para hablar en clave de esas reuniones nocturnas medio clandestinas en casas, donde se arma la mesa de dominó, corren las botellas y el chisme está más caliente que el café. Se dice escuelita como si uno fuera a estudiar, pero en realidad lo que se estudia es la vida ajena, y hay que admitir que tiene su gracia.
Tremendo capote
En Mérida se usa para hablar de un frío repentino y bien sabroso que te agarra mal parado, sin abrigo ni nada. Es ese cambio de clima que te hace tiritar y arrepentirte de no haber sacado la chaqueta. Básicamente es cuando el clima se pone bravo y te pega un jalón de orejas helado. Y sí, tiene su encanto.
¡Vamo' en corto!
Se dice para apurar a la gente y moverse ya, sin perder tiempo, normalmente cuando hay que llegar rápido a algún sitio. Es como soltar un "vamos de una" o "rápido pues" pero con sabor merideño. Sirve para meter presión con buen humor cuando el plan se puede dañar por la tardanza.
Echar pata e' perro
En Mérida se dice cuando te vas a patear calle o monte sin apuro, a lo aventurero, como perro suelto dando vueltas. Puede ser una caminata larga, un plan de recorrer sitios, o salir a rumbear y terminar lejos de casa. Es de esas frases que suenan a libertad y a cansancio rico.
Vacilar
En Mérida, vacilar es básicamente coquetear con estilo, tirar labia y jugar con las miraditas para ver si la otra persona se anima. Es ese tonteo ligero, medio pícaro, donde nadie se compromete pero todo el mundo disfruta el jueguito. A veces parece más deporte local que romance serio, y la verdad es que tiene su encanto cuando sale bien.
Metrografía
La metrografía es ese don casi místico de saber meter cualquier cosa en el microondas y que salga caliente justo en su punto, ni helada por dentro ni chamuscada por fuera. Es como ser chef pero solo con el micro. Mucho más respetable que usar el microondas de alacena pija, la verdad.
Estar en el vacil
Expresión muy usada para decir que uno está en pleno relajo, echando broma y disfrutando con los panas, sin preocupaciones ni estrés. Es como estar metido en un ambiente de risas, música, chisme y buena vibra, donde todo se siente ligero y sabroso. Básicamente, es vivir el momento y dejar que el vacil te lleve.
Guarandinga
Se usa para hablar de un carro viejísimo, todo sonando, con la pintura quemada y los asientos medio rotos, que igual sigue rodando como si nada. Es esa nave que uno jura que no pasa la próxima subida, pero ahí va, echando humo y dando guerra. Y hay que admitir que tienen su encanto, aunque den un poco de miedo.
Estar como tambor
Se usa para decir que alguien está llenísimo de comida, con la barriga tan tensa que parece que va a explotar. Es esa sensación de haber comido de más y quedar medio inmóvil, arrepentido pero feliz. Básicamente es estar a reventar, como un tambor bien apretado que no aguanta ni un golpecito más.
Chambear duro
En Mérida se dice cuando alguien está trabajando a lo bestia, metiéndole horas y esfuerzo como si no hubiera mañana. Es el típico “me estoy dejando la piel” porque la cosa está ruda o porque hay que sacar el trabajo sí o sí. Suena muy de calle y va perfecto para hablar de alguien bien fajado.
Chéverón
En Mérida se usa para hablar de alguien demasiado buena nota, súper pana y con una vibra tan chévere que provoca tenerlo siempre cerca. Es como decir que esa persona es un nivel superior de chévere, casi héroe nacional de la buena onda. Y la verdad es que cuando alguien es así provoca adoptarlo de pana oficial.
Chin-chin
En Mérida usamos chin-chin para decir que algo está facilito, sin mayor esfuerzo, casi regalado. Es como cuando te toca la bajada en bici y ni pedaleas, todo fluye. Se aplica a exámenes, trabajos, favores o cualquier cosa que salga tan suave que hasta da risa. Y sí, a veces suena medio presumido, pero tiene su gracia.
Chamo, qué nota
Expresión bien venezolana para reaccionar cuando algo te parece buenísimo, curioso o te deja con la ceja arriba. Es como soltar un “qué fino” o “qué chévere”, pero con más sabor callejero. Se usa con panas, en plan emocionado o sorprendido, y queda perfecta para comentar cualquier novedad que te vacile.
Dar güiro
En Mérida se usa para hablar de alguien que fastidia, molesta o insiste tanto que termina cansando a todo el mundo. Es como estar dale que dale con lo mismo hasta que al otro se le sube la presión. Se puede usar en tono de queja, pero también medio en broma cuando el fastidio tiene su gracia.
¡Qué bulto!
Se suelta cuando alguien está armando un show por una tontería, exagerando el problema o haciéndose la víctima de más. Es como decir que está inflando el cuento y metiéndole drama donde no lo hay. Muy de regaño con risa, para bajarle dos a la intensidad.
Calorón bochinchoso
Se usa para hablar de ese calor pesado, húmedo y pegajoso que no te deja en paz y te pone de mal humor. Es como andar cargando un sauna encima, la ropa se te pega al cuerpo y hasta respirar se siente cansón. Es ese clima que te derrite, te deja sudado todo el día y ni la sombra te salva.
Vestío
Forma coloquial de vestido, muy usada cuando alguien anda arreglado con ganas, con pinta de que se miró en todos los espejos de la casa antes de salir. No es solo ir presentable, es ir con flow, con pinta de novela, casi como si la calle fuera pasarela. Y hay que admitir que a veces provoca envidia sana.
Cochino venturo
Expresión muy típica para describir a la persona que siempre se mete en líos, hace travesuras o cosas medio chuecas y aun así nunca le pasa nada. Es como si tuviera un escudo de buena suerte pegado al cuerpo. Da un poco de rabia, pero también hace gracia ver cómo siempre cae parado.
Andar ta'puyado
En Mérida se dice de alguien que anda sin ganas, flojo, medio apagado, como con el cuerpo pesado y cero ánimo para moverse. Puede ser por sueño, resaca, gripe o pura ladilla. Es ese estado en el que te hablan y tú solo existes, pero no funcionas. Y sí, suena a excusa perfecta para no hacer nada.
Joderse
Formalmente significa fastidiarse o aguantarse algo sin poder cambiar la situación. En Mérida se usa cuando alguien metió la pata, perdió la oportunidad o simplemente le tocó aceptar la realidad sin chistar. Es como decir que ya no hay vuelta atrás y que toca apechugar, aunque duela. Y sí, suena fuerte, pero también tiene su gracia.
Queso seco
En Mérida se le dice queso seco a alguien tacaño, agarrado o que no suelta ni para un cafecito. La idea es que es como un queso viejo, duro y reseco, que se queda pegado ahí y no se mueve. Va en tono de burla, medio cariñoso, medio puya, según la confianza.
¡Qué peo!
En Mérida y en buena parte de Venezuela se suelta para reaccionar a algo raro, inesperado o medio increíble. Puede ser sorpresa, incredulidad o un ¿qué está pasando aquí? También puede significar lío, problema o desorden, según el tono. Es bien coloquial, así que va con confianza y entre panas.
Chévere
Palabra muy típica para decir que algo está muy bien, que está brutal o que salió mejor de lo esperado. También se usa para hablar de alguien con buena vibra, relajado y con buen sentido del humor. Es de esas palabras que sirven para casi todo y que, la verdad, suenan bastante sabroso al decirlas.
Estar en percha
Expresión usada para cuando estás sin hacer nada productivo, solo dando vueltas o pegado en un sitio esperando que pase algo interesante. Es como estar parqueado con la gente, matando el tiempo y viendo qué se arma. Muy de esquina, muy de panas que no tienen apuro y están cazando cualquier plan.
Achocar
Se refiere a caer en un profundo sueño o siesta, generalmente después de una buena comida. No es solo dormitar; es como si te hubieran apagado todo el sistema.
Estar de muela
En Mérida se dice que algo está de muela cuando es un fastidio total, súper aburrido o cuando alguien habla y habla sin parar hasta cansar. Sirve para rajar de reuniones eternas, clases pesadas o panas que no se callan nunca. Es como decir que la cosa es un plomo, pero con sabor merideño, y hay que admitir que suena bastante gracioso.
Paso de burra
Se usa para decir que alguien va lentísimo, sin apuro y medio en la luna, como si estuviera paseando en vez de hacer lo que tiene que hacer. Es ese ritmo cansón que desespera a cualquiera que sí quiere avanzar. Muy de cuando ves a alguien pegado al teléfono en vez de apurarse, y admitamos que a veces provoca gritarle que se mueva.
Venite a la cima
Expresión usada para invitar a alguien a una fiesta o reunión bien prendida, normalmente en un sitio alto o que se siente como el punto más top de la noche. Es como decir vente donde está el verdadero desmadre, donde todo el mundo quiere estar. Y la verdad, cuando te dicen eso, uno ya sabe que se va a desvelar.
Vacilarse un libro
Se usa cuando alguien se pone a inventar una historia súper rebuscada o a hacerse el intelectual con datos dudosos, como si se hubiera leído un libro entero solo para eso. Es básicamente montar un cuento que nadie se traga, pero con toda la cara del mundo. Y hay que admitir que a veces el show es tan bueno que hasta entretiene.
Jalamillo
En Mérida se le dice jalamillo a la persona que habla sin freno, suelta cuento tras cuento y no deja meter ni una palabra. Es el típico que te agarra en la cola del pan y te narra la vida entera, con detalles y todo. No siempre es mala onda, pero cansa sabroso.
Tener cuerda como pa' rato
Se usa para hablar de alguien que parece inagotable, que tiene energía, ánimo o recursos para seguir y seguir sin cansarse. Es como decir que la persona está enchufada a una batería infinita y no se le acaba el combustible ni a la de tres. A veces da hasta envidia ver a gente con tanta cuerda, la verdad.