En Mérida se dice de alguien que anda sin ganas, flojo, medio apagado, como con el cuerpo pesado y cero ánimo para moverse. Puede ser por sueño, resaca, gripe o pura ladilla. Es ese estado en el que te hablan y tú solo existes, pero no funcionas. Y sí, suena a excusa perfecta para no hacer nada.
"Chamo, hoy Pedro llegó al trabajo andar ta'puyado, pegado a la silla y con cara de sueño. Le dije que se tomara un cafecito y ni así arrancó."