En Mérida se dice cuando alguien está trabajando a lo bestia, metiéndole horas y esfuerzo como si no hubiera mañana. Es el típico “me estoy dejando la piel” porque la cosa está ruda o porque hay que sacar el trabajo sí o sí. Suena muy de calle y va perfecto para hablar de alguien bien fajado.
"¿Y Juan qué? Ese pana anda chambeando duro con el proyecto, se queda hasta tarde y el sábado también le mete. Después cae rendido y ni pa’ una birra le da."