Se usa cuando alguien tiene un golpe de suerte brutal, de esos que te cambian la vida. Viene de ganar el premio gordo de la lotería, pero aplica para cualquier cosa muy chida que te cae del cielo. Es como decir que la vida te guiñó el ojo bien cabrón, y la neta suena sabroso.
Se dice cuando alguien tiene un golpe de suerte enorme, de esos que te cambian el día o hasta la vida. Viene de la idea de ganarse el premio grande, tipo lotería, pero también aplica si te cae una lana inesperada o te sale algo redondo. Vamos, que la fortuna te guiñó el ojo.