Se dice cuando alguien queda empapado, chorreando agua, ya sea por un palo de lluvia, un manguerazo o porque te agarró el aguacero sin paraguas. Es la forma bien coloquial de decir estar mojado, pero con sabor venezolano. Suele soltarse en plan vacilón, porque nadie se salva del chaparrón.
"Chamo, salí sin paraguas y el aguacero me agarró feo. Llegué a la casa bañao, chorreando, y mi mamá casi me pone a escurrirme en la puerta."