Expresión bien argenta para decir que alguien está totalmente al pedo, sin nada que hacer, más al vicio que cenicero de moto. Se usa cuando una persona está tan desocupada que ya ni sabe qué inventar para matar el tiempo. Es medio cruel si lo pensás, pero también muy gráfica y por eso se sigue usando.
Se dice cuando estás al pedo, sin nada útil que hacer, dando vueltas como trompo y matando el tiempo. Es el típico estado post siesta o post asado, cuando la agenda está en blanco y la motivación también. La comparación con la oreja de sordo remata la idea de inutilidad total, y sí, es bastante gráfica.
Expresión bien chubutense para decir que alguien está totalmente al pedo, sin nada útil que hacer y dando vueltas sin rumbo. La comparación con la oreja de una persona sorda es que está ahí pero no cumple su función, pura decoración. Es medio cruel, pero en el habla cotidiana se usa un montón y hasta hace gracia.