Se usa para decir que estás sin nada que hacer, tirado y al divino botón, como si el día no tuviera obligaciones. Es una forma bien argentina de admitir que estás al pedo, con humor y un toque de exageración. Ideal para cuando te preguntan qué hacés y la respuesta es: absolutamente nada.
"Che, ¿qué hacés hoy? Nada, boludo, estoy al pedo como el gato de la abuela, tirado en el sillón y scrolleando como un campeón."