Se dice cuando estás hecho polvo, fatal o en un estado lamentable, ya sea por cansancio, resaca, enfermedad o porque te salió todo como el orto. También vale para algo que quedó mal hecho o desarmado. Vamos, que no estás para selfies ni para tomar decisiones importantes.
"Anoche salí tranqui y terminé a las seis, hoy estoy hecho un churro, no me da ni para cebar un mate."