Se usa para decir que alguien quedó hecho polvo y con pinta fatal: despeinado, sucio, sudado o todo arrugado, como si te hubieran metido en una licuadora. Muy típico después de playa, rumba o una jornada brava. No es que estés enfermo, es que estás vuelto un desastre, y se nota a kilómetros.
"Chamo, después de esa caminata y el chapuzón en Playa Caribe quedé hecho un taco: lleno de arena, el pelo parado y la franela pegada. Ni mi mamá me quería dar un abrazo."