Se dice cuando andás sin un peso, sin reales, pelado total. Vamos, que estás en la lona y no te alcanza ni para el cafecito o el bus. Es una forma bien cotidiana de admitir que andás corto de plata sin tanto drama, aunque por dentro duela un poquito.
"Mae, hoy no voy ni a la pulpería. Ando sin un cuarto y todavía me están cobrando el internet, qué clavo."