Se dice cuando alguien se da un festín y come a lo grande, hasta quedar rodando. También vale para cuando alguien se aprovecha de una situación y saca tajada sin pena, como quien arrasa con todo lo bueno. Es bastante común y tiene ese toque de picardía que da risa, pero ojo, a veces suena a abuso.

"En la parrillada del cerro, Juan se puso las botas con la carne y las arepitas. Cuando fui por la última, ya no quedaba ni el humo. El pana quedó feliz y nosotros viendo el plato vacío."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!