Se usa en Argentina para decir que estás sin plata, seco, sin un peso. Vamos, que no te alcanza ni para el bondi y estás mirando la billetera como si fuera un desierto. Es bastante común y suena bien porteño, aunque se entiende en casi todo el país.
"Che, estoy sin un mango mal, ¿hacemos una vaquita y compramos unas birras para el finde o qué?"