Se dice de alguien que anda bien encabronado, de malas o con el genio por los suelos, como si fuera a soltar el aullido en cualquier momento. Es para avisar que mejor ni te acerques porque está buscando pleito o trae la mecha corta. Muy útil para evitarte un drama gratis.
Se dice cuando traes un cansancio brutal, andas desvelado o hecho polvo, como si no hubieras dormido nada. Es el típico estado de después de una noche larga, mucha chamba o una desvelada con raza. No es que seas licántropo, es que tu cara y tu humor ya están aullando solos.