Se dice cuando alguien anda acelerado, inquieto o pasado de revoluciones, como si se hubiera mandado tres cafés cargados o estuviera con la ansiedad a mil. Es bien chilena y suena a que la persona no se puede quedar quieta ni dos segundos. Ideal para retar con cariño al amigo que no para.
"Oye, baja un cambio, po. Andai con el grano desde la mañana, caminai de un lado a otro y no te callai ni pa’ respirar."