Expresión muy usada para decir que alguien está bien inquieto, nervioso o acelerado, que no puede estarse quieto ni un segundo. Se imagina a la persona como una semilla rebotando dentro de un costal, sin parar de moverse. Es perfecta para el típico compa que se altera por todo, aunque a veces también tiene su gracia verlo así.
"Desde que le dijeron que iba a ser papá, el vato anda como semilla en costal, sube, baja, se asoma a la calle, checa el cel cada dos minutos y ni siquiera se ha bañado."