Se dice de alguien que anda demasiado prendido, inquieto o acelerado, como si se hubiera metido un refresco tras otro o se hubiera echado un kilo de azúcar encima. Puede ser por emoción, por nervios o porque trae pila de más. Suena muy de barrio y medio burlón, pero sin mala leche.

"No inventes, Juanito anda azucarado hoy, ya se echó tres cocas y no ha parado de hablar desde que llegó a la casa."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!