Interjección muy común en México, y en Michoacán se suelta a cada rato. Sirve para expresar sorpresa, coraje, frustración o para darle énfasis a lo que estás viviendo, como un ¡no manches! pero más subido de tono. Es el comodín cuando algo sale mal o te agarra en curva.
"¡Uta madre! Dejé el regalo de la tía Chonita en la mesa y ya viene en camino, ahorita sí me va a tocar regaño."