Se dice cuando alguien se pone pesado y no te suelta, ya sea insistiendo con lo mismo, quejándose o dando la chapa sin parar. Es el típico que te atrapa en una conversación eterna y te drena la paciencia. Muy de andar por casa y bastante universal, pero en La Mancha se entiende a la primera.
"En el bar, Manolo nos dio la murga con su curso de cocina y sus paellas “auténticas”. Entre eso y el vino, acabamos saliendo de allí con hambre y dolor de cabeza."