Se dice cuando alguien se hace el canchero y se agranda, tirando chamuyo para quedar como un crack. Suele venir con historias medio infladas de viajes, hazañas o aventuras que suenan más a película que a vida real. Vamos, que se está vendiendo humo para impresionar a la gente.
"Mirá al Juan, se anda porteando y jura que subió al Ambato en ojotas, y yo lo vi agitado por subir dos cuadras."