Se dice de quien se pone a rajar y a echarse flores, inflando historias para quedar como un berraco delante de los demás. Vamos, el típico que convierte cualquier anécdota en una hazaña épica y no se le cae la cara de pena. Sirve para pincharlo un poco cuando ya está muy montado en su cuento.
"Deje de contar millas, parcero, que ayer dijo que corrió media maratón y hoy se cansa subiendo dos escalas. Mejor cuente la verdad y ya."