Se usa para decir que algo se hace rapidísimo, en un momento, sin darte ni cuenta. Vale para acciones, trámites, favores o lo que sea que salga volando. Es de esas frases que suenan inocentes, pero te sirven para presumir eficiencia o meter prisa con estilo. Y sí, en México queda bien natural.
"Güey, mi abuela te arma unos chilaquiles en un dos por tres, parpadeas tantito y ya traes el plato servido con su crema y todo."