Se dice cuando alguien es rapidísimo para hacer algo, reaccionar o avivarse, como si tuviera el cronómetro en la mano. También puede ir con un toque de admiración o de picardía, tipo: este no pierde el tiempo ni a palos. Muy de charla cordobesa, para marcar que alguien la tiene clarísima y va a mil.
"Che, ¿viste al Juani en la previa? Cayó, tiró dos chamuyos y ya se fue con un número agendado. No le dura nada el misterio, qué segundo."