Se dice cuando vas avanzando lentísimo, casi a paso de tortuga, normalmente por tráfico pesado o porque la fila no camina. Es ese momento en que el coche nomás se arrastra y tú ya te sabes de memoria cada semáforo. Suena medio chusco, pero describe perfecto el sufrimiento vial potosino.
"No hombre, ayer salí del centro y me tocó andar despasito en la 57, puro freno y avance. Llegué a la casa ya de noche y con el café bien frío."