Se dice de alguien que va de pijo nivel Dios: marcas, planes caros, postureo fino y esa vibra de ir siempre impecable, como si estuviera en una terraza de Salamanca aunque sea martes. Lo de fresa le mete un toque más cursi y repelente, de hablar suavecito y mirar por encima del hombro. Y sí, da un poco de risa.
"Mira al Sergio con el jersey al cuello, mocasín sin calcetín y pidiendo matcha. Es un pijo fresa de manual, vamos."