¡Uta madre!

Interjección muy común en México, y en Michoacán se suelta a cada rato. Sirve para expresar sorpresa, coraje, frustración o para darle énfasis a lo que estás viviendo, como un ¡no manches! pero más subido de tono. Es el comodín cuando algo sale mal o te agarra en curva.

"¡Uta madre! Dejé el regalo de la tía Chonita en la mesa y ya viene en camino, ahorita sí me va a tocar regaño."

Aventarse unas morisquetas

En Michoacán, las morisquetas son un platillo bien de casa, normalmente arroz con frijoles y su salsita, a veces con queso o carne. Aventarse unas morisquetas es echarse ese plato, casi siempre cuando traes hambre brava o andas buscando algo rendidor y sabroso. No es cualquier botana, es comida de verdad. Y sí, llena macizo.

"Llegamos bien tarde a la casa y mi tía ya tenía arroz y frijoles. Me aventé unas morisquetas con salsa picosa y quedé nuevo, ni me acordé de los tacos."

Andar en la balanza

Se dice cuando vas medio pedo y te toca fingir que andas derechito, como si trajeras nivel de albañil en la frente. Es ese modo supervivencia para no verte tan tomado, sobre todo si hay patrulla cerca o te topas a tu suegra. No te quita lo borracho, pero te da tantita dignidad.

"Salimos del baile con puro litro encima y, al ver la patrulla, el Beto se puso a andar en la balanza, derechito y serio, como si nomás hubiera tomado agua de jamaica."

Estar hecho un torreón

Se dice de alguien que está bien macizo, fuerte y con pinta de que aguanta lo que le echen. Vamos, que está tan sólido como un torreón y no lo tiras ni con empujones. Se usa para halagar el físico o la resistencia de alguien, a veces con toque de carrilla sana entre compas.

"No manchen, el Paco ya está hecho un torreón desde que se metió al gym. Le pegas un empujón y ni se mueve, el vato parece de cantera."

Echar chal

Se dice cuando te quedas platicando con alguien un buen rato, sin prisa y sin plan, nomás por el gusto de la charla. Puede ser chisme, ponerse al día o arreglar el mundo con un café. Es bien de compas y de banqueta, de esas pláticas que se alargan solitas.

"Fuimos por un cafecito rápido y terminamos echando chal en la banqueta, entre chisme y risas, hasta que el señor de los tacos ya estaba cerrando."

Echarse un aguaje

En Michoacán se dice cuando te vas a echar unos tragos para agarrar ánimo, calentar el cuerpo y entrar en modo fiesta. Puede ser tequila, mezcal o lo que haya, pero la idea es la misma: un empujoncito alegre para aflojar la lengua y el estrés. No es juguito, es precopeo con sabor a cantina.

"Ya estuvo de tanta chamba, compa. Vámonos a la cantina, nos echamos un aguaje y luego caemos al baile a echar relajo hasta que nos corran."

Anda a corretear oseznos

Frase para quitarte a alguien de encima con humor, como decirle que se vaya a hacer algo inútil o imposible. Se suelta cuando te están dando lata, preguntando de más o nomás estorbando. No es la más fina, pero tampoco es un insulto directo. Es más bien un “hazte pa’ allá” con imaginación.

"No inventes, ya vas con la quinta pregunta. Anda a corretear oseznos un rato y déjame terminar la tarea, que luego me regañan."

Quitarle lo ranchero

Se dice cuando a alguien o a algo le cambias el look para que se vea menos de rancho y más arregladito, más moderno o medio fresón. Puede ser con ropa, peinado, modales o hasta con la forma de hablar. A veces va con carrilla, como diciendo que ya se cree muy acá. Tiene su veneno, pero da risa.

"No manches, al Juanito le pusieron camisa entallada y tenis blancos y ya anda bien alzadito, según él ya le quitaron lo ranchero y ni saluda."

Echarse una pedra

Se dice cuando te avientas una siesta bien pesada, de esas que caes como piedra y no te mueve ni el camión de la basura. Es dormir un rato, pero en modo hibernación, normalmente después de comer o cuando andas bien desvelado. Suena muy de rancho y tiene ese toque chusco.

"Nomás terminé de comer y me eché una pedra bien maciza, desperté todo babeado y ya iban a cerrar la escuela de los chamacos."

A todo dar

Se dice cuando algo está buenísimo, sale de lujo o está en su mero punto. Puede ser una fiesta, un plan, una comida o hasta un día cualquiera que se puso chido. Es de esas frases bien mexicanas para soltar un aprobado con entusiasmo, sin ponerte cursi. Y sí, suena a que todo va viento en popa.

"La fiesta de anoche estuvo a todo dar, hasta el vecino amargado terminó bailando y la banda se aventó unos rolones bien chidos."

Andar bien ciego

Se dice cuando alguien anda borrachísimo, ya en modo que no coordina, camina chueco y ve doble. Es el típico compa que jura que va “bien” pero va tambaleándose y hablando arrastrado. “Ciego” aquí no es literal, es de peda dura. Y sí, suele acabar peleándose con una banqueta.

"Ayer Juanito andaba bien ciego en la fiesta, se fue directo al baño equivocado y todavía le pidió perdón al espejo por “estorbarle el paso”."

Michoacaneo

Se dice cuando se arma un plan con sabor bien michoacano: juntarse con la banda, poner música a todo volumen, sacar las carnitas y que no falten las chelas. Es como decir que la reunión va a estar con ambiente, comida y desmadre del bueno. Si alguien propone michoacaneo, ya sabes que no es para irte temprano.

"Este sábado cae michoacaneo en casa del Chuy: carnitas, banda a todo lo que da y chelas por montones. Nomás no llegues con las manos vacías, aunque sea trae hielo."

Echar una cangureada

Se dice cuando te avientas una vuelta rápida, casi de emergencia, para resolver algo que salió de repente. Es como hacer un mandado express, corriendo de un lado a otro, sin planear nada y con prisa. Muy de andar al tiro con los imprevistos. Suena chistoso, pero describe perfecto ese corredero.

"Espérame tantito, mija, no puedo ahorita. Ando echando una cangureada al centro pa' traer el cargador que se le olvidó a mi jefa y ya me anda marcando."

Tener el chincolote

Se dice cuando alguien anda bien sacado de onda, nervioso o con miedo, como si trajera el corazón a mil y los ojos pelones. Es esa vibra de que cualquier ruidito te hace brincar y ya te imaginas lo peor. Muy de rancho y bien expresiva, de esas que pintan la escena solitas.

"Se fue la luz y sonó un golpe en el patio, y el Toño ya traía el chincolote, ni quería asomarse por la ventana."

Planchar el chamuco

Dicho muy de barrio para decir que te vas a echar una siesta, normalmente después de comer bien y quedar medio derrotado. Es como “me voy a dormir tantito” pero con más picardía, como si fueras a dejar al diablillo bien estiradito. Suena chusco y queda perfecto tras unos tacos.

"Ya me eché mis carnitas y un refresco, así que no me busquen: me voy a planchar el chamuco tantito, al rato regreso."

Estar bien pariente

En Michoacán se usa para decir que algo está muy chido, que quedó de lujo o que se ve bien perrón. Es como soltar un aprobado con cariño, en plan de compas, porque pariente también se usa para hablarle a alguien con confianza. Suena bien barrio y bien buena onda, la neta.

"¿Ya viste la troca que se compró Juan? Está bien pariente, se la rifó machín, hasta dan ganas de pedirle la vuelta."

No le cebes

Se dice para pararle el carro a alguien cuando está inventando, exagerando o echándose un cuento que no se cree ni su abuela. Es como soltar un “ya bájale” o “no manches” pero en modo bien michoacano. Sirve para cortar la mentira en seco y dejar claro que ya lo cachaste.

"No le cebes, compa, si todos vimos que llegaste tarde y todavía quieres decir que fue por el tráfico de la carretera."
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