Se dice cuando alguien anda bien sacado de onda, nervioso o con miedo, como si trajera el corazón a mil y los ojos pelones. Es esa vibra de que cualquier ruidito te hace brincar y ya te imaginas lo peor. Muy de rancho y bien expresiva, de esas que pintan la escena solitas.
"Se fue la luz y sonó un golpe en el patio, y el Toño ya traía el chincolote, ni quería asomarse por la ventana."