Se dice de alguien que está bien macizo, fuerte y con pinta de que aguanta lo que le echen. Vamos, que está tan sólido como un torreón y no lo tiras ni con empujones. Se usa para halagar el físico o la resistencia de alguien, a veces con toque de carrilla sana entre compas.
"No manchen, el Paco ya está hecho un torreón desde que se metió al gym. Le pegas un empujón y ni se mueve, el vato parece de cantera."