Se dice cuando alguien está temblando y hecho un manojo de nervios, como una hoja que se mueve con cualquier brisilla. Vale para miedo, ansiedad o puro acojone antes de un examen, una bronca o hablar en público. No es que esté resfriado, es que está que no se tiene en pie. Y se nota a kilómetros.
"¿Has visto a Paco? Está como una hoja en otoño, le toca exponer y tiene las manos sudando más que el vaso de tubo en feria."